Reseñas


REGRESOS

Pozo pródigo
Goya Gutiérrez
Olifante Ediciones de Poesía
Zaragoza, 2022, 71 páginas

Por José Luis Morante

Nunca dejo de recordar, cuando recibo una entrega poética de Goya Gutiérrez (Cabolafuente, Zaragoza, 1954), su activismo impulsor tras las páginas de la revista Alga. Una tarea valiosa que ha compaginado con la escritura crítica y un trabajo lírico que abarca las salidas De mares y espumas, La mirada y el viaje, El cantar de los amantes, Ánforas, Hacia lo abierto, Grietas de luz y Lugares que amar, un poemario que moldea un homenaje a la expresión artística desde diferentes estrategias expresivas como el cine, la pintura, el teatro la fotografía o la palabra como espacio habitable de verdad y belleza..
El territorio lírico de Pozo pródigo muestra como pórtico un temblor inaugural, un intervalo de espera en el que la búsqueda y el vislumbre de horizontes despierta la conciencia para salir al día. Todo amanece con una iconografía de plenitud, que aloja en el regreso un paisaje interior celebratorio. En los pasos iniciales de Pozo pródigo prevalece una mirada reflexiva sobre un recorrido que aglutina al mismo tiempo diversidad y azar. Son ángulos del poema que aportan una mirada integradora en el sujeto poético, donde la introspección es una tarea básica del estar.
Son acordes de un recorrido que de cuando en cuando retorna al pasado por la evocación para vislumbrar la casa abandonada y el resplandor dormido de otro tiempo. Las estaciones se han convertido en testigos de un tránsito en el que se van desdibujando las huellas, como si lo vivido se quedara dormido entre la niebla: "Cada uno de nosotros llevamos en nuestra piel / un mapa de ese recorrido pedregoso, / el amarre de los vientres a la negra argolla / de la incertidumbre y de los malos propósitos".
Ese recorrido por la sombra se percibe un lugar interior convulsionado, hecho desapacible negrura. Se suceden las imágenes que hablan de desolación e intemperie, mientras nace de nuevo la necesidad de crear un espacio habitable que conlleve nuevas formas de creer, vivir y amar. Se trata de gestar una actitud distinta frente a las pérdidas y derrotas, de resistir buscando fuerza en el canto, de poner fin a la errancia descubriendo el umbral de una casa abierta. Quien recorre los calmos laberintos del tiempo debe saber el hueco que cobija la luz auroral, aquella que dibuja formas y colores y comparte el calor del mediodía, ese "incipiente sol de primavera".
El título del apartado central, "Amor de trenza, fuerza de carbunclo" lleva un introito de citas de fuerte contenido semántico. Se dan la mano Gaston Bachelard, Francisco Rico, Piedad Bonnett y Federico Gallego Ripoll. Otra vez emerge, renacida y cálida, la casa. El recuerdo se hace elemento de vida. El contexto sugiere una definición matérica, como si se esforzara en recuperar los elementos que contienen las claves de lo temporal. En la acumulada historia de las habitaciones se muestra una claridad en la que resuena el crepitar del mundo, donde reviven criaturas y espacios. Ahí está el cercano recuerdo de la hija y aquel armónico desorden de la infancia que se guarda intacto en el mapa de la memoria, como si la casa no pudiera nunca desprenderse de sus raíces más emotivas. Y está también ese largo itinerario de lecturas en el tiempo, donde se fueron acumulando lecturas de poetas invisibles, junto a esa nómina de poetas que logró vencer al tiempo y convertirse en indicios de lo perdurable desde la secreta esencia del poema.
Queda en Pozo pródigo el misterio de lo vivo y lo inerte, esa arcilla moldeable que las manos del tiempo van dando formas para que su piel cobije lo transitorio. Nace así una voz elegíaca, "una poeta que recoge y trasciende con su sutil vasija", que abre caminos de regreso, que dejan en el presente espacios y vivencias. Son imágenes del tránsito, dispuestas a mostrar en su claridad expresiva, la voz de la memoria; el hueco enmudecido que concede sentido a la existencia. Pasos en la encrucijada del tiempo, donde se sostiene el ahora, paredes encendidas de una casa que es secreta raíz de la memoria.

(Publicado inicialmente en el Blog Puentes de Papel del poeta y crítico José Luis Morante el 30.11.2022)

JOSÉ LUIS MORANTE. El Bohodón, Ávila, 1956. Ha publicado los poemarios: "Rotonda con estatuas", "Enemigo leal", "Población activa", "Causas y efectos", "Largo recorrido", "La noche en blanco", "Ninguna parte" Y "Nadar en seco. Las antologías "Mapa de ruta", "Pulsaciones" y "Ahora que es tarde" recogen sus poemas. En 2019, la editorial Polibea publica su libro de haikus "A punto de ver". Entre sus libros en prosa destacan: "Protagonistas y secundarios", "Palabras adentro", el diario "Reencuentros" y los libros de aforismos "Mejores días" y "Motivos personales". A finales de 2015 aparece su cuaderno de microrrelatos "Cuentos Diminutos". En 2016 presenta su antología "Re-generación", editada por Valparaíso, recogiendo una amplia muestra de la poesía española más joven. En 2018 preparó la edición "Aforismos e ideas líricas" de Juan Ramón Jiménez para la editorial La Isla de Siltolá. Ha preparado ediciones críticas de Luis Felipe Comendador, Herme G. Donis, Joan Margarit, Luis García Montero, Eloy Sánchez Rosillo y Karmelo C. Iribarren. Ejerce la crítica literaria en Turia e Infolibre.es.