Publicaciones - Ánforas

Presentaciones del libro:


  • Librería Blanquerna, Madrid, 10 de noviembre de 2009
    • Por Marga Clark y Santiago López Navia

Marga Clark:

Conocí a Goya en una de mis frecuentes incursiones dentro de ese ámbito cálido y, al mismo tiempo, tan activo e intenso que existe en Barcelona de actividades poéticas y literarias.
      Goya, aunque nació en Zaragoza se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona y vive allí desde 1968. Ha estado dedicada durante muchos años a la enseñanza pública, impartiendo Lengua y Literatura castellanas.
      Durante los años 90, perteneció al grupo de poetas editores Bauma Cuadernos de poesía de Barcelona. Sus actividades culturales giran especialmente en torno a la poesía, presentando a poetas y escribiendo sobre ellos, como en sus artículos y comentarios sobre la poesía, por citar algunos, de Alejandra Pizarnik, Antonio Gamoneda, y Joan Margarit, que obtuvo recientemente el premio Nacional de poesía, y también me tengo que incluir a mí misma en esta selecta lista de poetas. Sus trabajos críticos y poemas han sido publicados y recogidos en distintos diarios especializados y revistas, y en varias antologías como: 25 años de poesía en Catalunya (2005), Des de la Terra (2005), El poder del cuerpo (2009) y también en diversas antologías digitales.
      Hasta ahora Goya tiene publicados 4 poemarios: De mares y espumas (2001), La mirada y el viaje (2004), El cantar de las amantes (2006), y Ánforas, que hoy aquí presentamos, además de la plaquette: Regresar (en 1995). Como inéditos tiene: el poemario: Hacia lo abierto, una novela: Tríadas, y un libro de relatos.
      Actualmente reside en Castelldefels y es coeditora y directora de la revista literaria, Alga, en versión bilingüe (castellano-catalán), y desde 2007 Goya coordina un interesante ciclo de lecturas y tertulia poéticas en el Café tertulia NOSTROMO.
      Os he trazado un perfil de esta singular poeta a grandes pinceladas, pero os puedo decir que Goya es una incansable trabajadora y una finísima poeta, y así nos lo ha demostrado con este sutil poemario, que desde ahora mismo os recomiendo su lectura, pero antes me gustaría haceros algún comentario sobre el contenido de este poemario, muy brevemente.
      Estas ánforas -que hoy aquí presentamos- vienen de lejos. Nos llevan a otros tiempos, otras historias, otras memorias. Según comenta Juan Eduardo Cirlot en su Diccionario de símbolos: "Lo antiguo es lo auténtico, lo no falsificado, lo verdadero. Lo antiguo es lo que no miente, luego es la misma verdad. Lo antiguo también es lo originario, lo primitivo en la existencia del ser humano, es decir lo que se relaciona con su infancia". Y aquí llegamos a "la palabra", la palabra en sus orígenes. Y es que este poemario yo diría que trata sobre la palabra. Palabras que van de la letra a la forma, de la escritura de las ideas invisibles a la forma visible de las cosas. La poeta construye, y cito uno de sus versos: palabras en la lengua del ánfora/Metáfora e imagen en su vientre como hebras/de seda de metal de vidrio opalescente. Los poetas intentan, creo, buscar caminos nuevos para la palabra, pretenden investigar el límite de las palabras, inventar una verdad poética a través de las palabras. José Ángel Valente decía a este respecto: "Los poetas llevan la palabra hasta el límite, allí donde conserva la fascinación por el enigma". Por eso la poesía, para muchos poetas, es búsqueda porque se convierte en una especie de ánima o esencia que es capaz de traspasar los límites de la conciencia para adentrarnos en el umbral de lo invisible, de los misterios, de todo lo desconocido que debe ser revelado. Y Goya es hábil y persistente en esta búsqueda de la palabra a través de la palabra, y sabe, como dice en este poema:

    Edulcorar el sabor agrio de una certeza
    Dadle letras y sílabas
    para romper el cristal que amuralla
    esta danza sin nombre

    Enmascarar su hueco
    Dotarlas de un cuerpo apedazado pero bello
    Limarlas sin descanso

    Ensartarlas en las hebras de vidrio

      La poeta dice: "Llovedme de palabras", y lo consigue. En este poemario las palabras todavía húmedas se esconden en el poema para transformar "en distintas verdades la mentira", como sugiere este poema:

    Dejadla hacer palabras que transformen
    en distintas verdades la mentira
    Antes que la luz hiera mi incertidumbre
    y vele su materia
    Antes que emerja su inapelable imagen
    y quede desvelada
    Antes de regresar de este rincón opaco
    de tu laboratorio
    Antes que la fugacidad abra su puerta

    Antes que nos invada su niebla inexorable

      Las palabras de Goya vuelan como incautos gorriones hacia la serenidad. Las páginas de este libro están entrelazadas por metáforas sutiles y armónicas que se deslizan por un texto sin interrupciones de puntos o comas, donde la lectura la dicta la misma respiración del poema. El escritor Antonio Tello escribió en la revista digital: Jueves, y lo cito: "La economía y la precisión léxica y sintáctica que articulan sus versos abren un rico campo semántico". He visitado la web de Goya y he leído la nota introductora de su libro, y os cito parte de ella:
      "La autora traza distintas imágenes de la poesía y del hecho poético en general que confluyen en el ánfora, como lecho donde albergar la memoria poética del fluir temporal, ante la conciencia de la muerte".
      Teniendo este texto en cuenta y después de mi detenida lectura de los poemas, yo veo este poemario más como un viaje iniciático de la palabra, en el que la palabra primero se adentra en el poema para encontrarse en su propio elemento, consigo misma, lo que le provoca una huída, como ella bien menciona en un poema: de este rebelde olvido, que en realidad es la muerte, para acabar regresando al lecho original donde albergar el líquido lenguaje. La palabra poética regresa entonces más sabia e iluminada al vientre del ánfora, que es el óvulo, la casa materna, los orígenes, completándose así este viaje con retorno. La palabra poética no se pierde en su huída, sino que regresa al poema:

    Después de haber aprendido a contemplar
    el misterioso sueño proyectado en las cosas
    Después de haber tocado su límite y principio

    Después de hallar la hebra de seda con que bordar
    la otra mariposa que nunca ha sido
    en esa dulce venda
    de infinitas verdades relativas

    Después de que me lleven al lugar
    donde se nombra donde amanecerá en el espacio
    de la página que te respira en la que aspiro
    crecer dentro de las palabras que como migas
    de hermosa hogaza me harán
    legar a ti

    En el regreso

      Esta es mi interpretación, muy particular, de este poemario que otra vez os recomiendo su lectura, por su frescura, su sinceridad, y como escribió la poeta Teresa Costa Gramunt en la reseña que hizo de este poemario en el Eco de Sitges: "…por la calidad de este conjunto de poemas de alto vuelo metafísico…, …donde fluyen el tiempo y la eternidad…".
      Y ahora me gustaría acabar leyendo la última parte del poema: De este rebelde olvido: que me ha gustado especialmente:

    Pero quién salvará las delicadas sedas
    de las palabras
    Quién dejará flotar los encajes
    del verso
    Qué mano traducirá la desmemoria
    En qué vientre de ánfora
    podrá habitar la huida

    De este rebelde olvido

En este poemario sutil y esperanzador, rico en imágenes, me quedo con la palabra.

Muchas gracias.



Marga Clark
Madrid, 10-11-2009